Miranda la lechuza
y Mirón el lechuzón
miran un partido
de ping-pong.
Patapín, patapón
y patapín y patapón,
Mirón y Miranda
Miranda y Mirón.

La pelotita saltarina
les llama mucho la atención
pero la miran, por las dudas,
con intelectual reprobación.

Críticos con idea fija,
miran con pésima intención
y chistan a la pelotita
para demostrar qué cultos son.

El tiempo pasa y ellos siempre
dicen que no, que no, que no,
sin darse cuenta que el partido
hace un año y medio que acabó.

Miranda y Mirón. María Elena Walsh

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